El tiempo humilla y ultraja

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   Los científicos, los antropólogos, los entomólogos y los fundadores de las cadenas de comida rápida ya han demostrado que los humanos no diferimos tanto, como creíamos, del resto de los animales. Ahora solo falta que nos expliquen por qué hay tantas viejas locas dándoles de comer a los gatos callejeros, y por qué hay menos fines en común entre un hombre y una mujer, que entre un mono y una comadreja. Yo, verdaderamente, creo que las diferencias entre hombres y mujeres son complementarias, lo irreconciliable son sus propósitos. Cuando se unen un hombre y una mujer  para cuidarse y disfrutar de la vida, es maravillo, cuando permanecen unidos más de la cuenta es cuando se jode todo. Toda convivencia prolongada conduce al hastío. El tiempo es un castigo. Ya deberíamos saber que todo bello sendero de flores, no nos conduce al edén sino a un barranco. Oscar Wilde lo definió así: “Todo camino conduce a la decepción”. Sabemos que escribió eso porque era gay, de haber sido heterosexual hubiese dicho “Todo camino conduce al hastío”, y de haber sido una mujer “Todo camino conduce a un hombre que conduce, primero a la decepción y luego al hastío. Además de ser un cabrón”.
He leído muchos libros sobre la vida en pareja, de los que he podido extraer la siguiente conclusión “Si las mujeres fuesen menos exigentes y los hombres se comportasen como perros caniches y fuesen fieles, otro gallo nos cantaría, y además, estaría más contento”, pero gracias a que me he casado lo suficiente, he podido formarme mi propio dilema sobre el asunto; Los problemas de convivencia en una pareja son una cuestión de tiempo, concretamente de esa manera despiadada que tiene el tiempo de ultrajarnos y humillarnos físicamente, antes de que podamos aprender a amar con los ojos cerrados.

 

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One thought on “El tiempo humilla y ultraja

  1. Imagino, Walter, que escribes buscando la belleza literaria disfrazada de verdad. Lo primero lo consigues, lo segundo no. La verdad que tú pretendes, esa de hombres y mujeres irreconciliables, si lees atentamente, siempre por culpa de las exigentes mujeres que además tienen la osadía de envejecer y dejar de tener las carnes prietas. Tú no tienes ni idea de lo que es compartir una vida con una mujer, sencillamente porque tu ego siempre ha necesitado más de una. Y así, la vida en «pareja» es imposible, quizás en trío o en grupo, sí, pero en pareja sólo caben dos.
    No te odio, lo sabes, pero lo que escribes es falso, es injusto, es inaceptable. Con relación al título de este escrito tuyo, tú también has envejecido, ya no eres atractivo, y sin embargo, podría quererte cualquier mujer. A nosotras el aspecto físico nos importa poco cuando el interior es hermoso. Tú has estropeado mucho el tuyo con ese machismo sutilmente enmascarado.

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