La gratitud a fondo perdido

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La gratitud a fondo perdido

Con frecuencia, a la entrada de un supermercado, me topo con un chaval de unos 20 años que no va peor vestido que muchos otros jóvenes de su edad. Apoyado casi siempre contra la pared y fumando despreocupadamente un cigarrillo, el virtual menesteroso, exhibe a sus pies un cartel que dice. “Acepto comida sin gluten o algo de dinero. Gracias”.
Cuando alguien ha llegado a atreverse a pedir comida o dinero reclinado en una pared  fumando un cigarrillo con la misma actitud de un proxeneta, es normal que crea que el resto de la gente son sus putas.
El sentimiento de culpa es mórbido si no ha existido ninguna falta objetiva que lo justifique, pero es sano si aparece como consecuencia de un perjuicio real que le hemos causado a alguien y noble cuando, por su causa, emprendemos la reparación. Pero es indignante cuando es usado por gente sin pudor como instrumento para que alguien retrate públicamente su conciencia social.
Todo ser humano tiene derecho a una vida digna, incluso aquellos que por múltiples causas atentan contra sí mismos. Pero también tiene la obligación de esforzarse y de querer retribuir.
Ninguna ayuda debe darse jamás a fondo perdido. Ya, imaginar que “alguien” puede otorgar algo para que se pierda, es tan aberrante como concebir que es mejor no otorgarlo para que NO se pierda. Incluso en los casos en que una ayuda pretenda corregir un desequilibrio social, quien reciba dicha distinción debe sentir que “esa ayuda” proviene del resto de ciudadanos que está comprometido con una distribución más justa de las cosas, pero de ninguna manera debemos aceptar que ese esfuerzo, o contribución, merezca una denominación tan irrecuperable, como “fondo perdido”.
Un Estado con conciencia social debe exigir “alguna forma de retribución” a quien ayuda, para que la ayuda tenga un efecto de compromiso. Un Estado irresponsable que da “a fondo perdido” corrompe a quién pretende ayudar porque lo exonera del sentimiento más necesario para vivir en una sociedad más justa; la gratitud y el deseo de retribuir.

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