La propuesta

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La propuesta

No todas las atrocidades se despiertan siéndolo. La mayoría se gestan poco a poco. Ayudadas por ideas que nacen en la “buena voluntad” de alguien que cree que se deben hacer cosas de “alguna manera” para que “el otro” entienda “algo” de forma efectiva. La subjetividad que encierran  los entrecomillados es lo que puede convertir algo razonable en peligroso.
En un instituto de educación secundaria han tenido la iniciativa de realizar en el día internacional de la mujer una actividad de interés educativo con el objeto de que una parte de  alumnos tomara conciencia acerca de la discriminación que sufre otra parte. En principio la iniciativa es buena, hasta que conoces que la actividad consiste en poner en práctica una medida discriminatoria para que se entienda lo injusto de las medidas discriminatorias.
El estudio, comprensión y respeto de los derechos fundamentales de los seres vivos se encuadra en la ética o la moral social que deben enseñarse en la familia y las academias. Pero la comprensión de una causa o la moralización de un individuo jamás puede impartirse con la aplicación de un acto que se pretende abolir.
Para que las nuevas generaciones comprendan la discriminación histórica de las mujeres habrá que hablar mucho, conocer hechos históricos, difundir luchas sociales y entender que no hay mundo justo posible si no hay la misma justicia y oportunidades para todos.
Me hubiese gustado que en aquel Instituto que querían concienciar sobre lo injusto de los privilegios, en lugar de castigar a los chicos a salir detrás las chicas al recreo, les hubiesen propuesto salir todos juntos de la mano.
Esa es la propuesta. Esa es la salvación.

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