Mi pequeña eternidad (Cartas a mi hija)

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MI PEQUEÑA ETERNIDAD

Me gustaría ir quedándome en tu corazón como una inspiración; como un elogio; como un tigre tranquilo.

Me tranquiliza pensar que ya sabes lo que alguien es capaz de hacer por ti cuando te ama, cuando te respeta , cuando te valora.

Quiero que sepas que los caminos que tú vislumbras son apasionantes para mí. Siempre es maravilloso andar contigo recogiendo plumas para tus alas. Y aunque algunos dolores musculares que en ocasiones tengo me los provoque retorcerme para comprenderte, me gusta oír lo que piensas. Eres auténtica. Me devuelves razones que el tiempo me quitó y me quitas otras que son un estorbo.

Me gusta pensar que me voy quedando en los libros que te regalo,  en las canciones, películas que compartimos y los objetos que tocamos los dos, en el recuerdo de conversaciones , en los largos paseos por Granada, o tú, sentada en la barra de mi cocina compartiendo un vermú con casera mientras yo cocino (¡Qué escándalo, bebiendo vermú con 12 años!)

No sé si algún día podrás comprender que siendo lo más mío que algo pudo ser, siempre me propuse que te pertenezcas plenamente a ti. Lo que sí siempre quise fue darte razones para merecer tu confianza, tu respeto y tu amor, aunque habrá habido veces que me hubieses tirado por un barranco, imagino.

Me gustaría crecer en tu corazón como un guerrero, como una amenaza contra el abuso, como una idea peligrosa para la maldad, como un escudo contra la idiotez, como un golpe en la mesa de los convidados de piedra.

Recuerda que estaré siempre que me pienses, porque tú, mi vida, eres mi pequeña eternidad.

(Granada 26 de mayo de 2019)

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